Argentina. Maestra Normal. Médico-cirujana especializada en psiquiatría.

Ha dictado talleres literarios y de creación para niños: Casa de Liliana. Organizadora de la Feria de Artes y Artesanías de Los Naranjos, 1977; Vicepresidenta de SADE Córdoba entre 1985-1987: crea Cuadernos Orales de SADE y Antología Oral de la Palabra Escrita, ambos para Radio Nacional Córdoba; participa en Revista Pretextos y da comienzo a la reorganización y reglamentación de los talleres literarios de la entidad, etcétera).

Integra la Comisión Organizadora de la II Jornada Nacional de Microficcionistas en Córdoba, 2023. Pertenece a la agrupación Córdoba Breve.

Ha recibido el Reconocimiento Artístico 2011 otorgado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba en el área Letras.

Abrir el día II

Ya está. Acaba de salir y estoy en duda si ‘abrir’ este espacio de nuevo o mantenerme en año sabático por lo menos, hasta presentar el libro en sociedad, que ya es toda una tarea.
Tendría que suceder en pocos días más, pienso, porque agosto es un mes de difícil travesía para mí: una primavera que no termina de llegar; vientos alicios y contraalicios hoy y mañana también; alergias varias que ya se sabe, en fin.
Digo ‘luego me ocupo’ pero la modorra invernal aún me asiste. Es fuerte. Además, salimos de una tremenda ola polar, causal de apego desmesurado a las frazadas del ‘para qué’ hacerlo.
Pregunto: ¿para qué presentar un libro? Es más: para qué publicarlo. Me digo que es para seguir escribiendo, pero cualquiera sabe que es para seguir viviendo. Dice A. Bazterrica: Si no escribo, me muero. No es una metáfora, es literal. Y bueno… sí. Algo de eso hay.
¿Y si en septiembre? ¿Y si on line? ¿Y si no lo presentara? Dos cajas llenas de ejemplares, me miran.
Yo, por fin, escribo.

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