Mientras alborozada espero, y espero que no se tome a mal lo de ‘alborozada, mejor se entienda que toda esta alegría no siempre cabe en ser o estar alegre, ni feliz ni en éxtasis de noches afiebradas o alcohol subido, no, no, no cabe.
Quizás tampoco algarabía, ni feliz tu día, ni el júbilo o el gozo pleno ni nada que aparezca en Internet u otros medios: no cabe.
Es que hoy he visto al verde mostrarse en cada brote, he visto al árbol caído levantarse y al poeta rendirse humildemente ante esa maravilla, hoy, que es por fin septiembre y me dicen que está al llegar la primavera.