Los extremos se tocan

Escribe Clementina Rosa Quenel:
Y diré de la caliza. Interrogaré dónde las adolescentes
desnudan los aljibes
como bisabuelas obedientes
y dónde queman sus polleras de ascuas
como nardos en el rito
y sabré dónde un duende despierta un remolino
con la ánima de noviembre, a solas.
Son unos pocos versos de su poema Las celestes guitarras del éxodo.

Más allá, Don Manuel J. Castilla canta al Padre Verano:
Dame tu aliento animal, tu viejo semen quieto y poderoso
tu derrumbe vital sobre las flores carnosas y esplendentes
tu barba de enredaderas trepadoras
tu arrugada dulzura blanca en las chirimoyas
y los perfumes donde te apoyas levemente
como si recordaras despedidas antiguas.

mientras Daniel Toro, para ir a buscar a su amor, suelta las amarras de la esperanza* y así, poetas, cantores y artistas en general vivían y nos hacían vivir el día a día del realismo mágico de mediados del siglo XX. La exaltación de la tierra en auge, el coraje, los sentidos. Color y movimiento en los paisajes. Pasión por cada centímetro de suelo, por cada glóbulo de aire que respiraban, cada víspera, cada cielo en el que permanecían, aún, desde las más extremas miserias humanas.
Hoy, nuevo siglo, nuevas vivencias. Luego de pasar y repasar libros, textos, films, series televisivas, reals, posts y otros similares, pienso si no estaremos asistiendo al terrorismo mágico: seres amorfos, sangre, pelos ensangrentados que surgen de la tierra, cruces, muertos caminando sobre brasas, ánimas chuponas. Violación, cuchillos, tormentos varios. Cosas, objetos. Ojos de tamaño sobrenatural, manos que parecen látigos, el aire, siempre el aire, la flotación, no hay tierra, suelo, base que sostenga tamaña imaginería y que, al igual que la de antaño pero en su exacto opuesto, hacen que este mundo aparezca como tal.

Los extremos se tocan. O pensar de madrugada, vaya una a saber…

*En la red figura como ‘Sol de las amarras de mi esperanza’. Me gusta más cuando las amarras se sueltan y pueden ir a buscar algo o a alguien.

**El autor de la ilustración es Carlos Giménez y figura en la tapa del Nº44 de la revista Nueva Dimensión, Ed. Dronte, Barcelona.

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