Día sábado

Hoy ha sido un sábado extraño: alrededor del mediodía ha llegado el camión de mudanzas. Se detuvo en la casa frente a la mía y comenzaron a bajar muebles y demás enseres propios de tal situación. Yo he esperado a mis nuevos vecinos con verdadera devoción ya que durante meses compartí muchas horas de mi día útil, horas en las que escribo o leo o publico estas notas, con todo tipo de personas que hacen a la construcción. De hecho, entiendo que sólo cumplen con su trabajo, tan necesario. Lo entiendo, lo entiendo lo re entiendo.
He esperado mucho este momento y deseo con alma y vida hacer realidad aquel poema de Tao Yan-Ming (Siglo IV, D.C) que dice:
Con frecuencia mis vecinos vendrán a verme.
discutiremos vociferando acerca de los
tiempos de la antigüedad,
disfrutaremos leyendo juntos escritos raros
y aclararemos todas las interpretaciones dudosas.

Bueno, quizás no tanto. Me conformo con un buen saludo, un ‘podrías prestarme tal o cual? O ‘tenés un jardín precioso’ y así.
Sería francamente bonito.

P/D La imagen es tomada de la red.

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