Fundamental, digo. Imprescindible. Jamás olvidarse de consignar la fecha completa de algún acontecimiento o actividad en la que hubieres participado porque la nube de olvido funciona 24/24 y no perdona.
Es el caso de este afiche para promocionar una lectura de poemas del libro inédito, en ese entonces, El ángel de los fuegos. No consta el año y pudo haber sucedido entre 1984-1985.
Se realizó en ‘Rayuela’: una librería, biblioteca, disquería, salón de presentación de libros, cafetería y escenario donde músicos y bandas locales podían mostrar su arte. La idea había surgido a partir del trabajo de taller literario de barrio Los Naranjos, actividad para niños y adultos que desempeñé desde antes de la llegada de la democracia hasta los comienzos de los ‘90
La interpretación de los poemas la realizó Nicolás Svick*, mimo, supuesto el arte de la mímica podía mostrar vívidamente una época en donde había predominado la ausencia de palabras, la supresión de los sentimientos y de cómo, el ser humano intenta buscar una ventana allí donde se le cierra la puerta. En cuanto a la ilustración: ‘árboles ‘enmarcados’ o ‘árboles libres’, también hablaban de censura versus libertad de expresión.
Estos poemas fueron publicados en un solo volumen finalmente en 2007 junto a otros cinco poemarios que titulé Poesía Crónica, escritos desde aquella época hasta 2007, en orden cronológico decreciente: Los días, 2005; Historisquetas, 2003; Pasaje a Candelas, 1998; O hablemos del Tiempo 1996; El ángel de los fuegos, 1978 y El ángel de los fuegos II, 1983; Poemas de brasa y de ceniza, 1975, Ediciones del Boulevard, 2007.
Por recordar, nomás.