Sobre la microficción

En algún momento imaginé esta receta para la microficción:  ‘Surge de las muchas bifurcaciones del río de la creación; se recuesta en estuarios y desemboca a veces mar, a veces filtración de arenas. Por ello ha sido hasta aquí, orillera, marginal, polifunción, multicosa. No es poesía, no es ensayo, no es esto ni aquello, aunque podría serlo.  ¿Qué es, entonces? Frente a estos textos brevísimos que cuentan mucho, significan tanto y fluyen espontáneamente en el escritor, el primer interrogante es qué definición darle a lo que está escribiendo.

La siguiente pregunta es acerca de por qué estas 

creaciones no han encontrado un lugar dentro de los géneros de la literatura universal y desde mi punto de vista, esto es, sencillamente porque el mismo escritor y/o sus cultores no disponen aún de una ‘receta’ que las identifique de manera formal.

Luego, cada escritor-creador hace su propia normativa o intenta asimilarse, equivocadamente, a reglas ya conocidas de la narración tradicional. 

Qué es o deja de ser una microficción. Se advierte entonces la necesidad de contar con un cuerpo de leyes generales a los que el escritor deba apelar para legitimar sus creaciones. Sin vueltas, una receta.

Muchos hemos intentado acercarnos a dicha teorización. Después de practicar durante más de treinta años esta modalidad literaria -publicadas en 1999 bajo el título ‘El Cuento Breve y de cómo el espacio se fugó de la hoja’ por la editorial cordobesa Narvaja Editores- les acerco mis conclusiones.

1. La microficción transcurre en el Espacio. 

2. En dicho espacio se instala globalmente una situación con sus respectivos elementos. Los mismos pueden ser personajes humanos, humanoides, objetos, elementos de la naturaleza, elementos creados por el hombre, etc.

3. Una situación, por definición, es la posición de una cosa respecto al lugar que ocupa en relación a otros, en sentido espacial o figurado.

4. La narración se produce al modificar la posición de uno de esos elementos en la situación planteada, produciendo una situación distinta a la original.

5. El desplazamiento de una posición a otra en alguno de esos elementos tiene un efecto reactivo inmediato y otro demorado en el tiempo por parte del lector.

6. El efecto inmediato depende de la velocidad con que el escritor maneja el desplazamiento de una situación en otra y el lector participa desde sus afectos.

7. El efecto demorado depende casi con exclusividad del lector y de su capacidad de reflexión, es decir, pone en juego su intelecto.’

Sigo en la próxima.